• Sistemas de producción agropecuaria conservacionista.

    Es posible producir alimentos sanos, sin el uso de agrotoxicos, en cantidad suficiente para mejorar la soberanía alimentaria de las familias y sus ecosistemas sin deteriorar ni comprometer su potencial productivo ni la función natural de la vegetación y los suelos para retener de gases de efecto invernadero. 

  • Educación ambiental

    Niños, niñas, padres de familia, profesores aprenden a reconocer y valorar sus propios modos de vida y la importancia de adoptar sistemas de producción conservacionistas.

  • Conservación de recursos naturales.

    El manejo sostenible de ecosistemas naturales solo es posible si se conocen bien sus mecanismos de funcionamiento local, de manera que su aprovechamiento no los deteriore ni disminuya los servicios ambientales que ayudan a mantener el planeta habitable.

  • Comercialización de productos orgánicos.

    El primer paso de la comercialización de un producto sano es el autoconsumo.
    La producción agropecuaria limpia debe diferenciarse y representar para la sociedad una valoración creciente de la producción ecológica generando interés entre los consumidores por la compra de productos sanos.

  • Fortalecimiento institucional.

    La capacidad real de participar y aportar efectivamente hombres y mujeres es función de los aprendizajes para el fortalecimiento de la gobernabilidad y la toma de decisiones en la comunidad.
    Aprendiendo a conocer las leyes de funcionamiento de sus ecosistemas, mejorando sus capacidades para defender las regiones y proponer nuevos modos de vida más sostenibles.